Antes de volverme nómada, nunca pensaba en los imprevistos. En mi cabeza, viajar siempre era sol, valija lista y todo saliendo bien. Tuve que salir de la Unión Europea, donde tenía la ventaja de ser ciudadana portuguesa, para entender que el seguro de viaje y el cuidado de la salud no son un detalle, son parte de la planificación.
El seguro que realmente sirve para quien vive en la ruta
Empecé a buscar seguro de viaje y a comparar precios y coberturas, y enseguida descubrí un detalle que lo cambia todo: buena parte de los seguros solo sirven cuando salís y volvés al mismo lugar. Para una nómada, eso simplemente no funciona. Probé varios a lo largo de estos casi 3 años hasta encontrar el que tenía sentido para mi rutina.
A veces parece plata tirada. Hasta el día en que no lo es.
No importa cuánto tiempo te vayas a quedar en un lugar: tener seguro es esencial. Y hablo por experiencia propia:
- Ya me caí patinando
- Ya tuve una crisis alérgica horrible que necesitó médico
- Ya tuve una alergia en el ojo
- Ya tuve inflamación en la rodilla de tanto esfuerzo haciendo trekking

Sin seguro, cada uno de esos momentos me habría costado mucho más que dinero: me habría costado tiempo, estrés y un dolor de cabeza que se podía evitar.
La consulta del viajero
Después descubrí algo increíble: la consulta del viajero. Es una consulta médica pensada exactamente para la profilaxis de la región a la que vas: vacunas, medicamentos para llevar en la valija y otros cuidados específicos del destino. Hoy hago esto antes de cualquier viaje más largo.
- Ya me di vacunas de hepatitis A, hepatitis B y fiebre tifoidea, entre otras
- Algunas vacunas piden 2 dosis o tardan en dar inmunidad completa
- Lo ideal es hacer la consulta unos 3 meses antes del viaje, no a último momento
¿Y la alimentación, cómo queda?

Además del cuidado médico, mi mayor preocupación siempre fue mantener una vida saludable: hábitos de ejercicio, crossfit, gimnasio, y una alimentación que tuviera sentido. Mi personal trainer, incluso antes de que me volviera nómada, insistió en que empezara con una nutricionista. Al principio, ni siquiera tenía sentido para mí: ya comía bien. Pero pasar por tantos lugares distintos cambia el juego, y la tentación de la comida callejera y la comida rápida es grande.

Fue él quien me recomendó a la mejor nutricionista que tuve, Marina Cocchiarella. Estoy con ella desde que empecé este viaje, y es increíble cómo adapta mi plan a cada país donde estoy, me da soporte cuando encuentro alimentos diferentes, y hasta me incentiva a probar la cocina local.
Dejo acá su Instagram, porque se lo merece: @marinacocchiarella.
Si vas a viajar, tomate en serio la consulta del viajero y elegí bien tu seguro. Acá al lado encontrás lo que yo uso, con código de descuento incluido.
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